Soccer Temporales

El futbol hizo una pausa

Durante las últimas semanas hemos sido testigos de cómo las revueltas sociales en los países árabes han logrado derrocar a sus gobernantes tiranos, como sucedió en Túnez y Egipto.

La salida del dictador Mubarak en Egipto hizo que la gente celebrará en las calles con una euforia similar a la que vivió España cuando su Selección se coronó en el pasado Mundial de Sudáfrica 2010, o incluso a la de Egipto cuando su combinado nacional se coronó en la Copa Africana de Naciones (2006, 2008 y 2010)

Ahora en medio de estas revueltas vale la pena conocer la situación que vive el deporte más popular del mundo: el futbol.

En esta ocasión hablaré de Egipto, quién ha sido el pionero del futbol en el Continente Africano, su Selección es la que más títulos ostenta en la Copa Africana de Naciones y fue el primer representante africano en participar en una Copa del Mundo (1934).

La Liga de Egipto está posicionada como la décimo séptima mejor del mundo. Su competencia cuenta con el formato de Primera y Segunda División. En la Primera División participan 16 equipos, dónde los dos mejores participan en la Liga de Campeones de la CAF (el torneo más importante) y los tres últimos descienden automáticamente.

Este sistema permite la competencia porque a final se premia o castiga el desempeño de cada club. Históricamente los clubes más importantes de Egipto, se sitúan en El Cairo; Al-Ahly y Zamalek Sporting Club. Su rivalidad es similar a la que genera el derbi español; Atlético de Madrid vs Real Madrid.

Cuando se enfrentan Al-Ahly y Zamalek se le conoce como el derbi del Cairo. Otro de los motivos de la rivalidad entre estos equipos es que Al-Ahly es el equipo de las clases media y trabajadora, mientras que Zamalek es el equipo de la clase alta. Un dato clave para entender este contexto.

Escudo del club Al-Ahly
Escudo del club Al-Ahly

En Egipto todo se paró, las olas de protestas obligaron al futbol a hacer una pausa. A finales de enero el todavía Presidente de Egipto, Hosni Mubarak, suspendió los partidos de la Liga local, algo que enfureció al pueblo egipcio. De hecho varios escritores tenían miedo de que los estadios se convirtieran en un campo de batalla por la decisión de Mubarak.

El pueblo faraónico no se quedó con los brazos cruzados y las barras de Al-Ahly se encargaron de organizar a los manifestantes contra la policía para hacerse escuchar. En estos días los ciudadanos egipcios se olvidaron de sus diferencias sociales, de sus colores y todos se hicieron hinchas de la misma causa.

Varios futbolistas pidieron públicamente la renuncia de Mubarak, aquí un extracto de las palabras de Sherab Ahmed, jugador del Al-Alhy: “Algunas personas piensan que los futbolistas no somos conscientes de la realidad que se vive en las calles, pero la verdad es que muchos de nosotros venimos de familias pobres y entendemos el sufrimiento de la gente”.

Esto es una muestra de que el futbol no sólo es un deporte que genera diversión y distracción en la sociedad, sino también es un pilar importante, pues este puede unir al pueblo o ser un estandarte en sus luchas sociales. Creo que fue un acierto que los protagonistas del deporte se pronunciarán a favor del pueblo y respaldarán sus peticiones; no me queda duda que el camino más fácil era apoyar al gobierno en turno pero el pueblo, la afición de cada club siempre debe estar por encima de todo.

Queda claro que en estos momentos el futbol es lo de menos en Egipto pero en cuanto el balón vuelva a rodar el mundo del balompié verá renacer un nuevo pueblo y tal vez una nueva forma de jugar futbol.